Un ligero aguacero comenzó a caer sobre la villa, todo se humedeció, Linebeck, Jolene y Ellen llegaron corriendo a la tienda que Beedle tenía en el pueblo, si, cansado de navegar Beedle volvió al pueblo y estableció su tienda cerca de la antigua casa del abuelo Oshus.
-Bienvenidos a… ¿eh, Señor Linebeck, Señorita Jolene, ustedes dos juntos?... bueno, bueno, ¡Ahora si estoy más que confundido. ¿No eran rivales a muerte?
-Beedle, no tenemos tiempo para explicarte, basta decirte que estamos en apuros y necesitamos disfraces, el barco de Jolene fue robado y nos persiguen, así que búscale a ella un vestido y yo veré aquí a ver que encuentro.
-¿Y se puede saber quien los persigue señor?
-Beedle, la antigua tripulación de Linebeck ha vuelto y tiene mi barco, mis subordinados me han traicionado y se les unieron, ellos creen que Linebeck tiene el tesoro del barco fantasma, pero no es así.
-¡Oh eso es grave!, bueno el buen Beedle les ayudará con lo que pueda, señorita Jolene, sígame por favor.
Pasaron un par de minutos y Jolene salió ataviada con un vestido sencillo color verde (es su color favorito) que la hacía lucir realmente bella, Linebeck quedó embobado al verla, pero ella no estaba muy feliz que digamos.
-¿Qué tanto me ves Linebeck?
-Te ves muy bien, te sientan bien las faldas, tal ves deberías usarlas mas a menudo.
Jolene lo miró enfurecida, no se sentía nada cómoda con su nuevo atuendo, Beedle sacó una caja pequeña y se la entregó a Linebeck, la señora Ellen se había quedado dormida en una silla, recordemos que Linebeck la despertó en la madrugada.
-Señor, es su turno de cambiarse, aquí están sus nuevas ropas.
-A ver si a ti te agrada tu cambio, yo lo odio.
-No te enojes, recuerda que es necesario si tenemos que pasar unos días aquí en Mercay.
Linebeck entró al pequeño cuarto, al rato salió vestido con una camisa de cuello alto, mangas largas y holgadas que estaba sujeta a su cintura con un fajón de cuero negro, llevaba también una especie de boina, el pantalón y las botas eran los mismos de siempre, se veía mas como un gitano que como un marino.
-¡Espero que ahora comprendas como me siento Linebeck!
-Bueno creo que hemos terminado con esto, ahora volvamos a casa de Ellen, voy al astillero y recopilo algo de información en la villa, ahora dejémonos de protestas y en marcha, despierta a Ellen y vámonos, Beedle, ¿Cuánto te debo?
-Todo va por cortesía de la casa, cualquier cosa por el gran capitán salvador de estos mares.
-Beedle por favor no digas eso, todos saben que solo acompañe al niño, él lo hizo todo, yo solo llevé el timón del barco, no le ayudé mucho que digamos, gracias por todo Beedle, adiós.
Jolene despertó a la señora y la ayudó a ponerse en pie, estaba asombrada por la reacción de Linebeck, en verdad había cambiado, ya no era aquel presumido, mentiroso y avaro en el que se había convertido un par de años atrás, era diferente estaba tomando conciencia de sus acciones y enfrentando las consecuencias de sus actos, era todo un encanto ahora.
Regresaron juntos a la casa de la señora y descansaron un momento, Linebeck sentado junto a una mesa reflexionaba sobre lo que estaba pasando, el golpeteo de las gotas de la lluvia sobre el tejado hacía que el ambiente se volviera un poco lúgubre, estaban en el pueblo pero no sabían en quien podían confiar realmente, esa situación lo hacía sentirse bastante tenso, Jolene dormitaba en un diván cerca de la cama donde Ellen dormía. Pasaron un par de horas, eran alrededor de las once de la mañana y cesó de llover, Linebeck salió de la casa dejando a Jolene en compañía de la señora, se dirigió al astillero intentando no tener contacto con nadie que pudiera conocerlo y así evitar posibles conflictos, llegó rápido y tocó a la puerta, el astillero abrió parcialmente la puerta.
-¿Quién me necesita?
-Necesitas saber mi nombre
-¡Linebeck, entra, rápido!, con esa facha no te reconocí, a que debo el honor de tu visita- dijo cerrando la puerta tras su visitante.
-Creo que ya te habrás enterado de las intenciones de mi rearmada tripulación, me han dicho que hace un par de días estuvieron aquí, necesito saber con quienes hicieron trato aquí en la isla para saber si estoy seguro aquí o no.
-Pues bien fundadas están tus sospechas, no estoy seguro pero los vi charlando con un par de piratas en el muelle, eran solo unos chiquillos pero creo que son peligrosos, se fueron con ellos, además de ellos no vi a nadie más, todos se escondieron.
-Entonces solo son ellos y los aprendices de Jolene, bueno estoy a salvo aquí hasta poder confrontarles de nuevo.
-Esa mujer de seguro está con ellos, si sus subordinados lo están ella debe estar ahí también, recuerdo que ella quería encontrarte para vengarse por no se que.
-Por ella no te preocupes, está de mi lado, viaja conmigo si te interesa saber, hace un par de días estábamos en una isla desierta abasteciendo agua, se nos hizo muy tarde y pasamos la noche ahí, a la mañana siguiente Marcos y compañía nos tendió una emboscada, apenas y pudimos escapar con vida.
-¿Cómo puede ser eso posible?, ¿Ya no quiere matarte?
-Digamos que ahora quiere ahorcarme pero de otra manera.
Linebeck sonrió, tratando de ocultar su dicha interior por lo que estaba pasando entre él y Jolene, el astillero pronunció un Oh, muy largo y solo se detuvo por culpa de un mosquito que quiso formar parte de su almuerzo.
-Coff, Coff, ¡Eres un don Juan!, donde la has dejado ahora.
-Está con Ellen, descansando, lamentablemente en el combate ella resultó con unos cuantos rasguños, uno de ellos causado por la espada de Marcos, ya imaginarás lo demás.
-Debió sacarte un buen susto, ese tarado y sus costumbres, al del bar le pasó lo mismo.
-Bueno, eso es todo lo que quería saber, así que con tu permiso, regreso a casa de Ellen, tengo que vigilar a mis protegidas.
-Espero que ganes esta guerra Linebeck, cuídate bien y que el Rey Océano te proteja.
Linebeck salió del hogar del astillero un poco más calmo y caminó despacio hasta la casa de Ellen, tocó a la puerta, Jolene le abrió y le hiso pasar, ella y Ellen tenían servido ya el almuerzo, por lo menos eso le hacía estar de buen humor, esa noche podría estar mas tranquilo sabiendo que sus perseguidores, que de seguro ya estaban de vuelta en el mar, no los encontrarían por lo menos en un par de días que aprovecharía para armar su estrategia de ataque.
A la mañana siguiente salió de nuevo con rumbo al muelle, al llegar entro en su barco y comenzó a revisar, la noche anterior recordó algo que lo tenía preocupado, Link al partir había dejado abordo la pizarra de los torbellino, la que les permitía viajar mágicamente de un lado a otro, y en ella estaban anotados los conjuros necesarios para cada dirección de los mares, y si los pequeños bribones habían dejado a Jolene allí, pudieron haber robado algo o desafortunadamente ese objeto, muy peligroso para su situación.
-¿Dónde demonios la dejé?, ¿Por qué no la encuentro?... ¡Maldita sea se la han robado!, si ellos la tienen estamos perdidos.
Una gran explosión en el muelle lo sacó de su conflicto interno, era lo que temía, se arrepentía ahora de no haber traído consigo el barco de Jolene, pero estando ella herida y su huida tan rauda no le dieron oportunidad de pensar siquiera en eso, una segunda explosión hizo mecerse a su pequeño navío, pero no le habían acertado, era mas una advertencia que un ataque, salió del barco y saltó a lo que quedaba del muelle, no lejos pudo ver el barco robado acercarse, eran ellos, le habían alcanzado y descubierto, los otros barcos que estaban atracados en el muelle habían recibido algo de daño por los ataques y los marinos molestos se aglomeraban cerca de Linebeck.
-¿Qué demonios pasa aquí’?
-Son esos piratas de nuevo, esta vez no debemos dejarlos desembarcar o causarán más problemas.
Linebeck vio la oportunidad de hacerse con aliados y se unió al grupo que atacaría a sus indeseables visitantes, se subió a un poste del muelle y les gritó
-Todo aquel que no tenga barco donde viajar únase a mí para defender la isla.
Dos marinos fornidos abordaron junto a él y cargaron el cañón, él tomó el timón aparejó y zarpó, otros dos barcos zarparon con él y comenzaron a acercarse al navío que estaba anclado a poco mas de una milla de lo que quedaba del muelle, la batalla comenzó, bolas de cañón volaban por los aires, hasta que Marcos salió arrastrando a alguien hasta el mascarón del barco y mostrándolo a sus atacantes, Linebeck palideció y detuvo la marcha a poco menos de media milla de su objetivo, tomó el telescopio que luego dejaría caer por la impresión que le causó ver de quien se trataba, subió a su mascarón y tocó la campana indicando a los barcos que le acompañaban que detuvieran el ataque, los barcos cesaron la ofensiva y anclaron cerca, Marcos reía sonoramente, lo tenía a su merced, había descubierto su debilidad, una que por el momento le estaba causando un gran dolor de cabeza con sus gritos.
-¿Señor pasa algo?, ¿Por qué ha detenido el ataque?
Preguntó uno de los marinos que le acompañaba, Linebeck tenía los puños cerrados y los apretaba cada vez con más ira.
-¿Cómo?, ¿Cómo demonios la atrapó?, ¡Maldito seas Marcos!-finalizó su monólogo gritando enfurecido a su rival.
-¿Alguna conocida capitán?
-SI, Sí, es mi compañera de viaje, debió enviar un bote por la costa contraria de la isla y yo la dejé sola, ¡Se la he entregado en bandeja de plata, maldito sea!, muchachos lo siento, es mi culpa que esto esté pasando ellos me persiguen a mi…
-¿Entonces usted es Linebeck, el que hundió al barco fantasma?, ¡Señor no sabe cuanto se lo agradecemos!.
-No es tiempo de eso debemos…
No terminó la oración por un grito de Marcos que resonó burlesco en sus oídos.
-¡Ooooooiiiiiiii!, Linebeck, ¿Sorprendido grandísimo imbécil?, ¡eso te pasa por dejar sola a tu noviecita con la pobre ancianita, casi se muere del susto!, ¿Creíste que no sabía que acudirías a ella para que curara tus heridas? Muy mala estrategia.
-¡Ya déjala en paz ella no te ha hecho nada!
-Es tu amiga ¿no?, todo amigo tuyo es mi enemigo y como tal será tratado-finalizó aventando a Jolene a la cubierta como si ella fuese un trapo viejo, Linebeck estaba furioso y asustado, no podía creer que aquello estuviese pasando, quería que fuera una pesadilla y despertar, pero no lo era, estaba pasando y a ella la habían lastimado ante sus ojos, eso no lo soportaba, se sentía impotente y derrotado.
Marcos volvió a gritarle.
-Solo hay una forma de que esto se termine y dejemos en paz a esta gente, entrégate Linebeck o ella morirá lenta y dolorosamente ante tus cobardes ojos.
-¿Cuáles son sus ordenes capitán?
-Saquen el bote y desembarquen, diríjanse a los otros barcos y anuncien retirada.
-¡Pero señor, no puede, usted no debe rendirse, no se entregue!
-Eso es cierto señor, pudo vencer al barco fantasma, ¿Por qué no a ellos?
-Saben porque, porque la tienen a ella, desembarquen, ¡ES UNA ORDEN!
Los marinos obedecieron a regañadientes y pronto los otros barcos se alejaban lentamente hacia el casi destruido muelle de donde observaron el barco de Linebeck acercase y anclar junto al enemigo, solo el tiempo diría que sería de Jolene y Linebeck, solo un milagro podría salvarlos de semejante peligro al que ahora estaban expuestos siendo prisioneros.

















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