lunes, 8 de febrero de 2010

Mi fanfic mas reciente espero lo lean

Mi Viaje Con Linebeck

Por Cinthya Verlaine


-¡Oh si!, tengo una promesa que cumplir, te otorgare un deseo… ¿Qué podría ser…? Dijo el Rey Océano a Linebeck.
Linebeck callo unos instantes con la mirada fija, denotaba cierta tristeza en ella sabiendo que la hora de separarse de sus camaradas se acercaba inminentemente. Link con mirada melancólica se acerco y sonriendo tristemente le dijo,
-Muchos tesoros, ¿verdad?
-Ah, eso es correcto, mi deseo es, quiero mi barco de vuelta.
Y todo se volvió brillante, Link y Tetra estaban de vuelta en su barco y por boca de sus marinos se dieron cuenta que desde que abordaron el barco fantasma, ¡Solo habían pasado 10 minutos!, era increíble para ellos y comenzaron a creer que solo había sido un sueño, mas el reloj de arena espectral colgando del cinturón de Link y la campanada del S.S. Linebeck les confirmaron lo contrario… ahora creo que todos nos preguntamos… ¿Qué deseo pidió Linebeck al abuelo Oshus?, ¿Dónde está Jolene?, ¿Volvieron a la normalidad los amigos de Linebeck, donde están?, bueno pues veamos que les pasó.

Capítulo 1
El Reencuentro
Era una soleada mañana y la brisa soplaba haciendo confortable el clima y propicio para navegar con velas desplegadas, si el barco las tuviera, Linebeck desde cubierta veía desaparecer a lo lejos el barco en donde Link su ahora querido amigo y ex grumete marchaba hacia nuevas aventuras, estaba feliz por ello pero a la vez lo embargaba cierta tristeza al verle irse luego de tantos momentos juntos en su recién concluida aventura, sumergido en sus pensamientos estaba cuando escucho un ruido en el cuarto de máquinas,
- ¿Eh?, ¿que ha sido eso?
Pensó y tomando en sus manos una vieja espada que guardaba como recuerdo de su antigua tripulación se dirigió a buscar a quien o que fuera lo que causaba aquel ruido y era polizón en su barco. Bajo lentamente y revisando con la vista cada rincón se dio cuenta que el ruido provenía de su antiguo escondite (si no recuerdan la caja de madera donde se ocultaba para no ser encontrado por Jolene).
-¿Quién se esconde ahí?, pregunto con voz fuerte tratando de no mostrar su ya visible temor.
-¡Sácame de aquí Linebeck!
No podía creer lo que escuchaba, aquella voz, era Jolene encerrada en la caja, pero su pregunta no era ya quien sino ¿Por qué Jolene estaba ahí y no en su barco?
-¿Cómo llegaste ahí?, le dijo ayudándola a salir.
-La misma pregunta me hago, dijo esta tirando de una patada la tapa de la caja que estaba siendo halada por Linebeck, tan fuerte fue el golpe que Linebeck termino en el piso con un chichón provocado por el golpe de la tapa en su cabeza.
-¡Lo siento mucho!, ¡no fue mi intención golpearte!
-No te preocupes que no es nada, peores cosas me han pasado, bueno ahora ¿que pasa aquí?…
-¿Eh?, -Jolene corrió hacia la cubierta y después de revisar cada centímetro del mar que podía ver grito enfurecida y un tanto asustada- ¿¡¡¡donde… DONDE ESTA MI BARCO!!!?
-Cálmate, Jolene, esto debe ser una broma del abuelo Oshus, tu barco debe estar en el muelle de la isla Mercay, solo es cuestión de que te calmes y naveguemos hasta allá, vuelvas a tu barco y cada quien tome su camino como mejor le parezca.
-S-si, tienes razón –Jolene se tranquilizó pero había algo que le preocupaba, seria todo como Linebeck lo planteó o acaso no volvería a ver su preciado barco y tendría que quedarse en tierra dejando atrás su vida de pirata, o acaso tendría que convertirse en grumete de otro barco, siendo ella toda una capitana, esos pensamientos la aturdían pero fue sacada de ellos por una mano que rozó atemorizadamente su hombro, era Linebeck que no sabiendo como confortarla lo único que pudo hacer fue tratar de infundirle valor dándole un ligero golpe que significaba el ofrecimiento de su ayuda, Jolene no pudo mas que sonreír y abalanzarse a sus brazos dándole un efusivo abrazo, Linebeck se quedó inmóvil, como congelado, una chica que le gustaba le abrazaba, jamás había sentido tal cosa en toda su vida de marino (o si lo había sentido no lo recordaba, puede que haya estado borracho en el bar de Leche del pueblo) nunca nadie le había demostrado gratitud de una manera tan… afectuosa, manera que hacia que toda su sangre le saltara a la cara, parecía como si se hubiese dormido en cubierta en un día de verano, sus ojos verdes estaban desmesuradamente abiertos y tenia un leve temblor en las manos no sabiendo como contestar ante aquella muestra de afecto, lo único que pudo hacer fue mostrar una disimulada sonrisa, que a causa del asombro parecía mas bien una mueca de terror o descontento, pero no lo estaba, si, aunque no lo crean Linebeck se sentía contento ante aquella señal de aceptación de aquella mujer que no hacia mucho deseaba ver rodar su cabeza.
-¡Ejem!… creo que mejor partimos ya, sino tu barco puede ser saqueado – Linebeck apartó gentilmente a Jolene de si.
-¡Oh si!, es mejor partir ya… ¿Cómo puedo ayudarte?
-Tu ponte cómoda, yo me encargo del resto- le dijo ofreciéndole una gran sonrisa.
-Gracias por ayudarme, en verdad te lo agradezco mucho.
-¡No te preocupes!, o acaso ya olvidaste que te debo una, ayudaste al niño a salvarme la vida… con esto quedamos a mano.
-Si y ahora recuerdo que además de salvarte, también perdoné tu vida – Le dijo sonriendo maléficamente.
-Je je je… S-si ¿p-pero eso ya no importa verdad? Ahora somos amigos y mi deber es ayudarte, solo cálmate y olvida lo pasado- dijo dando unos pasos atrás sintiendo amenazada su existencia.
-Si, como digas, ya vámonos ¿quieres? (En la mente de Jolene: ¿somos amigos?, bien hay que conformarse con lo que se tiene, creo que ya olvidó la charla con Ciela… “suspiro”)
Linebeck bajó de nuevo al cuarto de maquinas y estableció su rumbo hacia la isla Mercay, hizo levar el ancla y revisó el barómetro, por las ventanas veía a Jolene recostada en los pasamanos de proa recibiendo en el rostro la brisa del mar, así se quedo por un minuto hasta caer en cuenta de lo que hacía.
-(para sí mismo) ¿Qué demonios estás haciendo Linebeck?... ¡deja de mirarla como foca a la sardina! ¡ARG!,
Y así partieron hacia la aventura sin pensar siquiera que ese viaje lo sería.
Caía la noche en alta mar, y aún faltaba mucho camino que franquear, Jolene había bajado al cuarto de máquinas y yacía sentada en la caja que antes fuera su prisión y recostada contra la pared del fondo, con la mirada perdida en el techo, hundida en sus pensamientos, paso así cerca de quince minutos hasta que la voz de Linebeck la devolvió a la realidad.
-Nos quedaremos aquí por esta noche, voy a bajar las anclas es peligroso seguir de noche, aunque la mar este calma y los monstruos controlados no se sabe que nos podemos encontrar en alta mar y a mitad de la noche.
-Vete a dormir, yo hare la guardia, debes estar cansado por llevar el timón todo el día.
-¿Qué estas diciendo?, tu eres mi invitada en este viaje y no voy a permitir…- fue interrumpido por una mirada furibunda por parte de su huésped.
-Linebeck, el hecho de que sea tu invitada lo agradezco pero no quiero sentirme por completo inútil, déjame ayudar en algo por favor ¡Me aburro!- Un viento frio entró y la hizo temblar levemente, pero Linebeck alcanzó a verla.
-… Solo quiero que te sientas bien a bordo y si dejándote la primera guardia lo logro, está bien, pero si vas a estar tiritando por el frío vas a necesitar esto- dijo al mismo tiempo que se quitaba su vieja e inseparable chaqueta azul y se la colocaba en los hombros – Con esto ya no sentirás frio… je je te queda grande.
-¿Grande?, ¡Me traga, por completo! Jajaja
-Bien, la primera guardia termina a la media noche, recuerda despertarme a tiempo, si no me despiertas mañana no ayudarás y te convertirás en pasajera ¿entendido?
-Como diga capitán…
Linebeck se tiro a una hamaca en el fondo de la habitación y en poco tiempo dormía dando sonoros ronquidos que lograron mantener despierta a Jolene hasta la media noche, al cumplirse la hora Jolene se dispuso a despertarlo dando una certera patada que sacudió la hamaca haciendo que Linebeck callera al piso y se despertara de una vez por todas.
-¡Eh holgazán, levántate, ya llegó tu turno de guardia!
-Pero que genio mujer, ¿no puedes ser mas gentil?- dijo el aludido bostezando y sobándose su ahora dolorida espalda.
Linebeck se puso de pie y tomó su lugar sentado en la caja, vestido solo con su chaleco celeste y bajo de el una camisa blanca de mangas largas ajustada por el cuello con su llamativo paño rojo, al menos eso lo hacia sentirse tibio ante aquella helada noche en alta mar. Las horas transcurrieron veloces y amaneció, el sol salía tímidamente cuando Linebeck comenzó de nuevo la marcha del navío, Jolene que había preferido dormir en un futón, alegando no soportar el detestable hedor de la hamaca de Linebeck aún no despertaba y yacía al fondo de la habitación con la chaqueta por colcha. Linebeck no la despertó, no, él se consideraba un caballero, aunque fuera pirata, y en lugar de enfadarse con ella por sus esquivos tratos se divertía al verla jugar contra el uno de sus mal disfrazados coqueteos, puede que sea un cobarde pero tonto no es recordaba todo lo que Ciela había dicho sobre “Los sentimientos de Jolene” y como había tenido que pedirle perdón por haberla abandonado aquella vez que la salvó accidentalmente del monstruo que casi hunde su barco. A lo lejos se comenzó a ver la silueta de una isla, Linebeck jamás había visto ese lugar, pero se dirigió para tratar de atracar y tal vez hacerse de algunas provisiones que les harían falta en el viaje tan largo que estaban realizando.
-(… Mmm… esto me parece algo sospechoso… será mejor que despierte a Jolene)- sin moverse de su lugar gritó un Buenos Días tan alto que hizo saltar del piso a la aun somnolienta huésped.- Disculpa que te despierte así bella durmiente pero hay tierra a la vista y debemos desembarcar para investigar el lugar, conseguir provisiones y tratar de conseguir información sobre tu barco.
-AAAAaaauuummm… ñam… Mmm… ¿Qué tan lejos estamos?
-Creo que a cinco millas, llegaremos en unos quince minutos, la marea nos favorece la marcha… (Bostezo), creo que podré descansar mientras llegamos.
Jolene inspeccionó el lugar buscando algo
-¿Qué estas buscando?
-El desayuno, ¡duh! ¿No llevas nada de comer en este basurero?
-Temo que no queda nada en la bodega, solo medio barril de agua y algunas verduras, lo demás se consumió en el viaje que hice con el niño.
-Mmm, creo que tendremos que esperar hasta el almuerzo.
Con dificultad atracaron en un maltrecho muelle, no se veía señal de vida alguna que no fuera de animales que correteaban por las orillas de la playa, mas sin embargo esa isla en alguna ocasión hubo gente viviendo ahí pues se distinguían a lo lejos un par de chozas y una fuente que aun funcionaba y dejaba ver a nuestros aventureros agua que era buena para beber de la cual se abastecieron, unos cientos de metros alejados de la playa encontraron arboles que les proveyeron algunas frutas tropicales que estaban de temporada, pasaron raudas las horas y pronto llegó la tarde, Jolene demostrando sus habilidades como cazadora había atrapado una liebre y la preparaba tranquilamente en una fogata improvisada en la playa cerca del muelle, Linebeck aprovechaba la marea pescando en el muelle, hacía mucho calor y se había quitado la chaqueta y enrollado las mangas de su camisa, no se alejaban mucho del barco por precaución, ya que ellos no eran los únicos piratas en aquellos mares y al estar tan reducidos de tripulación serían blanco fácil para los muchos desalmados que navegaban y que podían encontrarlos en cualquier momento.
-¡Linebeck, ya suelta esa caña y ven a comer!
-¡Voy, acaba de picar uno!... ¡Lo tengo!- se acerco ufano mostrando sus premios con orgullo de ser proveedor de parte de su alacena para el viaje- snif, snif, ¡que bien huele eso!
-Pues ya ves que además de capitana soy chef, al menos eso dice mi tripulación- dijo ella mostrando a su interlocutor una amplia sonrisa, orgullosa de su trabajo.
-Pues habrá que probar para saberlo- Linebeck devoró vorazmente el contenido de su primer plato… y del segundo… y del tercero hasta caer de espaldas totalmente satisfecho.
-Parece que casi no te gustó el guiso.
-No casi no me gustó, solo estaba muy hambriento, pues no había comido nada en todo el día- Linebeck le sonrió burlonamente causando una explosión de ira por parte de Jolene que lo persiguió por toda la playa hasta darle alcance y derribarlo de un certero empujón cayéndole en la espalda, ambos rompieron en sonoras carcajadas olvidándose por un momento del problema del barco perdido, hasta que Linebeck decidió continuar el juego resultándole este muy divertido, se levanto librándose de su opresora y comenzó él la nueva persecución hasta que Jolene tropezó cayendo de nuevo, Linebeck se acerco y la ayudo a ponerse en pie, ambos riendo y con la respiración muy agitada.
-Uff, uff, No me divertía así desde que era niño.
-Yo tampoco… uff, esto es buen ejercicio. ¡Oh por todos los mares, es muy tarde ya!
- Perdimos la noción del tiempo, ahora tendremos que pasar la noche aquí, mañana por la mañana podremos levar anclas.
- Por lo menos estamos en tierra, y hay refugio que no sea tu apestoso camarote- Jolene puso cara de “asco” al recordar el “aroma” del cuarto de maquinas donde viajaba.
-Si, como diga madame, ¿quiere que le prepare una de las chozas para pasar la noche?- Linebeck hizo una burlona reverencia que hizo reír a Jolene.
-¡Ay ya déjate de bromas, grandísimo bobo! Ja ja ja.
Entraron a una de las chozas que se veía mejor conservada y encontraron un par de futones en buen estado y al estar cortos de espacio los colocaron uno a cada extremo de la habitación para evitar contactos no deseados mientras dormían, ninguno haría guardia esa noche, en aquel lugar se sentían seguros.
Llegó la mañana y con ella la partida, la marea era propicia para alejarse de aquel lugar, como era de esperarse Jolene despertó primero, al hacerlo lanzó un grito al sentir una mano rodear su cintura, no era otro mas que Linebeck que dormido había rodado y terminó recostado junto a ella e inconscientemente la había abrazado.
- KYAAAA!!!! – de un golpe retiró a Linebeck que despertó al sentir como lo injuriaban.
-¿Eh?, ¿Eh? ¿QUE PASA?
-¿POR QUE DEMONIOS ME ESTABAS ABRAZANDO LINEBECK?
-¿Qué yo qué?
-¡No te hagas el baboso! ¡Responde!
-¿Y yo porque querría abrazarte?, ¡Estaba dormido, no sabía lo que hacia!,… ¡no te enojes, recuerda que tú me abrazaste primero y yo no me quejé!- finalizó poniendo cara de conformista tratando de libarse de la discusión.
- ¡No es lo mismo!
-¿Por qué?
-¡Estaba DORMIDA PERVERTIDO!- Jolene se acercó para reclamarle, estaba furiosa.
-¡Yo también!- Linebeck estaba empezando a molestarse y se acercó también, parecían un par de niños peleando por los juguetes.
De pronto cayeron en cuenta que sus rostros estaban demasiado cerca a causa de la acalorada discusión, Jolene se sonrojó al máximo y trató de apartarse, pero Linebeck la detuvo, tenía un brillo singular en los ojos y un ligero temblor en los labios, Jolene sentía que iba a morir de los nervios y trató de soltarse pero su mano estaba aprisionada en la de Linebeck.
-Te-tenemos que irnos, debemos aprovechar la-la marea.
-Shh, no me cambies el tema-Linebeck la calló poniendo su mano libre en una de sus mejillas, la veía fijamente tratando de verla a los ojos y ella trataba de esquivarlo para que no notara lo nerviosa que estaba- Jolene… mírame por favor- ella obedeció tímidamente y lo miró, ella también tenía ese brillito en los ojos haciendo que Linebeck se sonrojara levemente, le sonriera y se acercara un poco más, la miró fijamente a los ojos por unos segundos como pidiendo permiso para acercarse más, era una tentación y ella no pudo resistirla, solo cerró sus ojos y sintió como sus labios eran aprisionados por los de Linebeck, aquel hombre que desde hacía tres años había conocido, quien la había salvado de morir aquella noche, que se había marchado de su lado para no lastimarla por no sentirse merecedor de ella, y a quien ella amaba… y quien la amaba, Jolene se apartó lentamente y se mantuvo inmóvil con la mirada fija los ojos de Linebeck, como esperando una explicación de lo que había ocurrido unos instantes atrás.
-… ¿Por qué hiciste eso?- dijo con voz baja.
-Creo que la respuesta ya la conoces…
-Si, creo que la conozco pero me gustaría escucharla directamente…
Linebeck estaba más rojo que un tomate -Jolene… yo… siempre…
La romántica escena fue interrumpida por un golpe que derribó la puerta y una estruendosa voz que en el tono más alto posible gritaba:
-¡¡LINEBECK, maldito traidor, por fin te encontramos!!
Linebeck y Jolene no podían creer lo que veían, se quedaron congelados en el lugar donde se hallaban mirando al intruso que recién había llegado...

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