lunes, 8 de febrero de 2010

Mi Viaje Con Linebeck- Capítulo 2: La Emboscada

Un enorme bucanero de barbas grises y furibunda mirada estaba parado sobre la puerta derribada, había escuchado murmullos dentro de la choza y localizado a sus “presas”.
-Tiempo de no vernos capitán.
-¿Marcos?
-Siento interrumpirlos tortolitos pero tenemos asuntos que resolver contigo Ca-pi-tán Linebeck- el hombre dio un sonoro silbido llamando a sus compañeros, éstos acudieron rápidamente ante el llamado, eran en total cinco hombres, tres fueron tripulantes del S.S. Linebeck y los otros dos Jolene los reconoció como sus antiguos grumetes.
-Veo que estas bien acompañado maldito traidor.
Linebeck permanecía serio, con una mueca de enojo en el rostro, no decía nada ante las indirectas de sus antiguos amigos, con un veloz movimiento de brazo puso a Jolene tras de sí como señal de protección y en la otra mano empuñó una de las espadas que Jolene había dejado a un lado la noche anterior, Jolene por su lado tomó la otra espada y se zafó del agarre de Linebeck, para situarse a su lado, en posición de defensa, sabía que esos desgraciados podían atacar en cualquier momento, y como los aventajaban en número sabía que sus posibilidades de ganar la batalla eran pocas.
-¿Qué te pasa capitán?, ¿te comieron la lengua los ratones?
-¡Creo que el muy cobarde está pensando como escapar!
Sonoras carcajadas se escucharon, hasta que Linebeck habló lo que hizo que los hombres callaran.
-Aquí los únicos cobardes son ustedes, solo vean, son cinco contra dos, y caso por casualidad ustedes no se preguntan ¿Cómo demonios salieron del barco fantasma?
-Linebeck ayudó a salvarlos y así le agradecen, viajamos mucho para derrotar a Bellum y liberar a todos los que habían caído en la maldición del barco, peleamos y vencimos, es por eso que ustedes están libres ahora.
-¿Y donde están la pruebas de esa acción valiente de este cobarde?
-¡Tú muy bien lo sabes Dan!, ¡navegaste conmigo para forjar la espada fantasma! ¡Y tú Walter disparaste los cañones contra Bellum cuando peleamos en altamar!- Jolene veía con rabia a sus antiguos subordinados.
Marcos interrumpió y con una sonrisa burlona y altanera miró a Linebeck que permanecía en su lugar.
-Lo que ellos dicen es cierto, este infeliz nos sacó del barco después de todo, pero ahora te preguntamos capitán, ¿Qué acaso no vas a entregarnos el tesoro del barco fantasma?
-¡No existía tal cosa!, solo era un invento para atraer a los ingenuos como nosotros y ser absorbidos por Bellum.
-¡Mientes!, te daré una segunda oportunidad, ¿Dónde está el tesoro capitán?
-¡Ya te dijo que no hay tal cosa!- Jolene dio un paso al frente desafiando a su interlocutor.
-Es una lástima que no quieras compartir Linebeck, ahora tendremos que matarlos, a ti por alta traición y a ella por ser tu cómplice.
-¡No te atrevas a tocarla! – Linebeck estaba más que furioso.
-¿Y quien va a impedírmelo?, ¿acaso tú?
Una feroz batalla comenzó, Linebeck y Jolene espalda contra espalda luchaban y se defendían como podían, Jolene logró noquear a sus dos antiguos compañeros y uno de los viejos marinos de Linebeck llamado Joey, Linebeck derribó a otro de sus compañeros llamado Paolo, finalmente solo quedaban en pie tres personas, Marcos, Linebeck y Jolene, el primero los veía con ira, en una rápida estocada se abalanzó para atrapar a Jolene, ella lo esquivó pero aún así resultó con una herida en el brazo, Linebeck enfureció y de una patada dejó inconsciente al infeliz que había injuriado a ese ser que él tanto deseaba proteger.
-Jolene, ¿estás bien?
-Si, solo es una herida pequeña, vámonos de aquí antes de que despierten estos infelices.
-Espera, voy a atarlos primero, tráeme unas cuerdas del barco por favor.
-Si, como digas.
Jolene corrió con todas sus fuerzas, tomó las cuerdas y regresó tan rápido como se había ido, juntos ataron de pies y manos a sus agresores, mientras estos dormían aturdidos por la paliza que habían recibido. Se apresuraron entonces a zarpar, para escapar de aquellas aguas y dirigirse a su destino, La isla Mercay.
-¡Malditos Cerdos!, te dije que creía que esto era un mitin.
-Por lo menos ya sabemos donde esta tu barco.
-Y ahora tenemos que huir… nunca creí que esos mocosos me traicionarían.
-Bueno ya no te preocupes, los dejamos aturdidos y amarrados, no nos darán alcance tan fácilmente.
-Espero que lleguemos pronto a Mercay.
Navegaron a toda máquina, la mañana había sido tranquila, pero al pasar el tiempo y caer la tarde una tempestad amenazaba desatar su ira contra el navío.
-¡Solamente esto nos faltaba!, ¡Jolene, cierra todas las escotillas un tifón se avecina!
La tormenta se desató y furiosamente embestía con sus olas a la pequeña embarcación que se tambaleaba amenazando con hundirse, Linebeck maniobraba desesperadamente para no chocar con nada y evitar las enormes olas, Jolene vigilaba por las escotillas para dar aviso de cualquier cosa que lograra ver y evitar colisiones.
-¡Linebeck, Rocas a estribor!
Con una casi fallida maniobra lograron sortear los enormes peñascos que por poco rozan la quilla, así pasaron un par de horas y la tempestad amainó, las olas dejaron de azotar y el viento cesó, habían sobrevivido pero aún así no podían relajarse pues en cualquier momento sus perseguidores podían darles alcance.
-Esta noche no anclaremos, debemos tratar de franquear el resto del camino para llegar a Mercay al amanecer.
-Bien, entonces, tú timoneas y yo vigilo.
-… Jolene, estás herida, debes descansar.
-Ya te dije que no es nada, es un rozón na… aaahhh…
Jolene repentinamente calló desmayada, Linebeck corrió hacia ella y la elevó por la espalda, la revisó, estaba raramente pálida y comenzaba a tener fiebre, Linebeck estaba desesperado, no sabía que hacer, no sabía el porqué de la condición de Jolene… hasta que recordó el funesto comportamiento de Marcos, por el cual siempre le amonestaba…
-¡Maldito estúpido, envenenó su espada de nuevo!
Recordó como su antiguo subordinado frotaba veneno de pez león en el filo de su espada para intimidar a quien se atreviera a enfrentarlo.
Suavemente la tomó entre sus brazos y la levantó del piso para colocarla en el futón donde había dormido hacía una noche, ella estaba inconsciente, era de esperarse ese veneno causaba un dolor muy grande pero no la mataría, por lo menos eso esperaba, ahora más que nunca estaba desesperado por llegar a la isla, necesitaba hacerla atender por la vieja medico que vivía en la villa, para su suerte solo faltaban un par de horas de camino, tomó la chaqueta (que estaba doblada sobre una caja de frutas que habían colectado en la isla de donde ahora huían) y se la colocó por colcha.
-No te preocupes Jolene, no dejaré que nada te pase…
Tomó el timón de nuevo y navegó lo mas rápido que pudo hasta llegar a la costa de la isla Mercay, atracó rápidamente en el muelle y desembarcó con Jolene en sus brazos, era de madrugada, aún no se veía gente en las calles de la ciudad, caminó velozmente a la casa de la vieja doctora y tocó estruendosamente a la puerta.
-¡Ellen, abre la puerta por favor, soy yo Linebeck, necesito tu ayuda!
Ellen abrió la puerta sobresaltada, se asustó al ver que Linebeck cargaba a alguien.
-¿Pero que pasó aquí muchacho?
-Ella fue herida por Marcos, nos emboscaron en la isla desierta, recuerdas que él siempre frota su espada con veneno de pez león, pues creo que está envenenada por causa de esa herida.
-Recuéstala aquí, ¡oh pero si está ardiendo en fiebre!, ¿hace cuanto fue esa herida?
-Ayer por la mañana, no puede llegar antes, me atrapó una tormenta en el camino, pero esta inconsciente desde anoche, ¿Puedes con esto verdad?, ¡te ruego que la salves!
-No te preocupes muchacho, tengo lo que necesitas.
La señora mezclo el contenido de unos frascos y lo vertió en un cuenco que le dio a beber poco a poco a la joven, Linebeck no apartaba sus ojos de ella, estaba nervioso, agitado y sudoroso, el hecho de verla así, tan frágil le atormentaba y se culpaba por no haberla protegido como debía, ella era… su más preciado tesoro. Pasaron diez minutos, que a Linebeck le parecieron horas y Jolene abrió los ojos, Linebeck sintió que el alma le regresaba y la abrazó eufóricamente, la señora los veía sonriente y Jolene no respondía al abrazo muy confundida no sabiendo lo que pasaba.
-¿Qué me pasó?, ouch, tengo jaqueca.
-Se te pasará pronto jovencita, este joven caballero actuó a tiempo y te cuidó muy bien, estabas realmente muy mal… Linebeck… no quise preocuparte pero es mí deber decirte, ese veneno no era el que tú pensabas, era peor, un veneno mineral muy raro que solo se encuentra en la isla Ceniza, si no te hubieras apresurado como lo hiciste, ella hubiera muerto en un par de horas más.
-¿Ellen Cómo supiste que veneno era?
-Marcos y su tripulación pasó por aquí hace dos días, peleó en el bar e hirió al cantinero, casi muere, cuando lo mencionaste comprendí que debía ser el mismo tipo de veneno.
Jolene se sentó lentamente en su lecho, estaba confundida por la plática de Linebeck y la doctora, se sentía débil y algo mareada.
-¿De que veneno estas hablando Linebeck?
-Cuando Marcos te hirió en el brazo, bueno su espada siempre la frota con algún tipo de veneno para intimidar a quieres se interpusieran en su camino, algunas veces me amenazaba con eso para conseguir escapar de sus tareas de contramaestre.
Jolene guardó silencio escuchando a Linebeck, estaba profundamente agradecida, él la había salvado por segunda vez en su vida, con eso no necesitaba mas pruebas de los verdaderos sentimientos de Linebeck hacia ella, con eso se lo había demostrado todo, cuando Linebeck terminó de hablar, ella lo único que pudo hacer fue abrazarlo como muestra de su gratitud.
-¡Oh Linebeck, me has salvado de nuevo!, no se como agradecértelo.
Esta vez no se asustó, él ya no le temía y correspondió al abrazo, y le susurró algo al oído.
-Quédate aquí por favor, no me acompañes mas en este viaje… he superado mi cobardía gracias a ti y a Link, es por eso que ahora quiero protegerte… yo arreglaré el problema con mi tripulación, volveré por ti cuando todo haya pasado.
Jolene lo soltó asustada, no podía creer lo Linebeck le pedía.
-¡Este problema es de los dos, no puedes hacerte cargo de todo tu solo!... ¡Te matarán!
-¡Esta es mi batalla, solo yo puedo resolverla no dejaré que te arriesgues tu también, tu barco solo es un medio que tomaron y que recuperaré pero lo que en verdad quieren es el supuesto tesoro que ellos creen que tengo, y tus marinos están con ellos tal vez por que les hayan prometido parte de ese tesoro inexistente!... ¡No iras mas conmigo!, Ellen te pido por favor cuides de ella mientras se recupera totalmente, escóndela y no dejes que nadie la vea, pueden tener aliados en la isla.
-No te preocupes por eso, yo la cuidaré bien.
Linebeck comenzó a caminar hacia afuera de la casa de la vieja doctora, Jolene se levantó desconcertada, era en serio, la estaba dejando allí bajo el cuidado de esa señora, Linebeck casi salía de la casa cuando ella le detuvo tomándolo por uno de sus brazos.
-¡No dejaré que te vallas solo, es un suicidio!
-… Tengo que hacerlo solo así se terminará este gran lío
-Pero, ¿Por qué tienes que ir tu solo?, ¿acaso no prometimos ayudarnos?, esto que quieres hacer es una locura, ¡por favor desiste!-Lagrimas comenzaron a salir de sus ojos- Déjame ayudarte por favor, te prometo que me defenderé sola, yo ya no seré un estorbo para…
-¡No digas eso!, tu no eres ningún estorbo solo quiero resolver el problema de una vez por todas.
-¡Entonces llévame contigo y juntos lo resolveremos, recuerda que este también es mi problema!
Linebeck guardó silencio un par de minutos, su expresión era seria, no quería que ella resultara herida de nuevo, prefería mil veces arriesgarse a morir que verla sufrir de nuevo.
-No te llevaré, ¡Esa es mi última palabra!
Linebeck se soltó del agarre, ella no opuso resistencia, estaba llorando, entre sollozos Jolene solo pudo alzar su mano y darle una bofetada, Linebeck no se movió, solo la veía sorprendido por su reacción, entonces ella le gritó:
-¿Por qué demonios me haces esto Linebeck?, ¿Por qué me tratas como a una inútil?, ¿Por qué?
Linebeck irritado, la tomó por los hombros, la miró directamente a los ojos y la abrazó de nuevo.
-No quiero que te sientas como una inútil, solo quiero protegerte.
-Me estas protegiendo demasiado Linebeck, recuerda mi condición de capitana Pirata, ¡Así que voy contigo te guste o no!
-No dejaré, te van a lastimar de nuevo.
-Eso no importa, tenemos que confrontarlos juntos.
-Claro que importa, no entiendes Jolene, no quiero que te lastimen… por que
-¿Por qué?
Linebeck calló un momento, Jolene lo zarandeó y volvió a preguntar casi gritando.
-¿Por qué?
Linebeck se estaba desesperando, tenía que confesarlo, aunque ya le había dado la pista con ese primer beso entre ellos, ella sin duda deseaba saber lo él tenía que decirle, Linebeck no pudo mas que confesarle en voz baja, casi susurrando
-Por que te amo Jolene, y prefiero morir a verte sufrir.
Los ojos de Jolene, se volvieron a llenar de lágrimas, pero esta vez eran de felicidad, por fin había escuchado esas palabras que tanto deseaba oír de parte de ese marino al que ella amaba, le abrazó fuertemente y susurró a su oído.
- Y yo a ti Linebeck, es por eso que no quiero separarme de ti, si tengo que morir espero que sea a tu lado.
La señora Ellen sonreía al ver a la pareja en su sala ella sabia desde el principio lo que iba a pasar, era media mañana y el sol se ocultaba tímidamente entre las nubes que amenazaban tormenta.
-Creo que no podrán partir Linebeck, se avecina una tormenta, les recomiendo que pasen el día aquí, así podrán asearse y descansar, valla falta que les hace.
-Gracias Ellen, si nos quedaremos, pero como te dije tendremos que disfrazarnos así que iremos a la tienda a buscar ropas nuevas, Jolene, creo que tendrás que usar un vestido, solo así no te reconocerán.
-¡¡¡¿¿¿Qué???!!! ¡Yo odio los vestidos!
-Ni modo querida solo así se podrán esconder- le dijo Ellen.
- (suspiro), ya que, ni modo vamos a la tienda entonces.
Salieron los tres juntos a buscar los disfraces que usarían, una brisa fresca soplaba en la villa, por ahora todo estaba tranquilo para nuestros aventurero… esa paz no tardará en cambiar.

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